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Huevos hilados
núm. 203
Téngase almíbar usado, es decir, cocido varias veces; póngase en un
perol de cobre sobre fuego vivo; cuando el azúcar principia á espumar y
parece que va á salirse de su encierro, es la señal más práctica que se
emplea para conocer el grado que se necesita para hilar las yemas de
huevos; éstas habrán sido pasadas por un cedazo de seda, y puestas en el
molde especial que forma los hilos. |
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Con
una mano se mantiene suspendido el molde sobre el almíbar en ebullición, dando
un movimiento circular al molde, los hilos van cayendo en el almíbar, por
efecto del fuerte calor, la yema se endurece instantáneamente, esto impide que
los hilos se liguen unos á otros; se dejan cocer un instante, con una espumadera
de cobre bastante ancha para alcanzarlos en una sola vez; se sacan, se ponen en
cedazo de alambre, se lavan en seguida, arrojándoles agua en abundancia y de
golpe; el agua arrastra el azúcar que tienen los huevos adherida en demasía; se
extienden á secar al aire
sobre servilleta ó tabla forrada con papel. Sirven como adorno de platos de
dulce, helados, jamón, etcétera.
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